El primer pollo pirenaico de buitre negro supera el mes de vida
A pesar de su aún desaliñado aspecto con 35 días de edad, el primer pollo pirenaico de buitre negro, orgulloso hace ya intentos de ponerse de pie bajo la constante mirada de su madre y ajeno a las voces que en su momento criticaron esta iniciativa de reintroducción en el Pirineo catalán. Su curiosidad va en aumento y sigue con la mirada el vuelo de otros buitres y los juegos de dos jóvenes quebrantas que sobrevuelan el nido silbando. Hacía muchas décadas, demasiadas, que estas montañas no veían una escena como ésta.
Estos mismos días, el escenario del proyecto (Boumort-Alinyà) acoje, además de los 16 buitres estabilizados del programa, 6 ejemplares exógenos (récord desde hace 2 años): 3 franceses (2 de Cévennes y otro de Baronnies), 1 anillado como pollo en alguna colonia española y otros 4 sin marcas (muy probablemente también ibéricos). Por otra parte, 3 de los buitres liberados están por distintas zonas de Iberia (Galicia, Madrid y Extremadura) así como 2 en Francia. No cabe duda, pues, que el puente entre las poblaciones ibéricas y francesas no sólo es una realidad sinó que está más vivo que nunca y reforzado por el proyecto de reintroducción en Pirineos.
Y por último, ya es a diario, aunque no por ello menos sobrecojedora, la coincidencia de las 4 especies de necrófagas europeas en estas montañas.
El éxito de este proyecto con tan sólo 2 años y medio de vida se debe al empeño de un grupo de gente cuyo único objetivo es la conservación real del buitre negro más allá de las fronteras políticas.
